Esta semana conocíamos el veredicto que Autocontrol, asociación que regula las prácticas publicitarias, había emitido sobre el anuncio del Dúo de 6 megas de Telefónica, que ha resultado ser publicidad engañosa.

La conclusión a la que llegó esta asociación es que el anuncio de la operadora puede llevar al público a creer que contratando la promoción del Dúo se puede alcanzar una velocidad de 6 megas por segundo, tanto en la descarga como en el envío de información.

No es de recibo ofrecer 6 megas como velocidad de descarga, cuando solamente se ofrecen 320 Kbps como velocidad de bajada. Y no es lícito hacer creer que ambas velocidades son las mismas, la de 6 megas. Eso es engañar al cliente, como a los chinos. Aunque a los chinos ya no se les engaña tan fácilmente, todo sea dicho de paso.

Otro caso parecido es el de France Telecom y sus “hasta 20 megas” que fueron denunciados por Facua en 2006, cuando operaba aún como Wanadoo en España. Según la asociación de consumidores, estos podían estar utilizando una velocidad inferior a la décima parte anunciada, por lo que incluir el parapeto “hasta 20 megas” inducía claramente al error. Pues bien, recientemente la Consejería de Economía y Consumo de la Comunidad de Madrid ha dado la razón a Facua y France Telecom tendrá que pagar por ello una multa de 55.000 euros.

El desconocimiento general del público en estas cuestiones, en especial sobre el concepto de la velocidad de subida y bajada, es uno de los ganchos de los que se aprovecha la operadora para captar a sus clientes.

Y seamos realistas, aún hoy, Internet sigue siendo un gran desconocido. Sí, cada día más gente navega y tiene conexión en sus casas o en su trabajo, pero en realidad lo único que hacen es abrir el correo electrónico o leer el periódico online, sin pararse a pensar en otras cuestiones como la velocidad, en la que sólo se repara si tarda mucho en abrirse la página deseada. Al fin y al cabo es lo normal. Si contratamos un servicio, esperamos que funcione bien. Y la velocidad, en el caso de Internet, es la característica más apreciada y valorada por los usuarios.

Por esta razón las operadoras luchan por ofrecer mejores velocidades a los que ya son sus clientes y los nuevos que podrían captar. Sin embargo, no es de recibo querer hacer creer una cosa, cuando en realidad es otra, como en el caso de Telefónica o France Telecom. Y es que, querer hacer tragar a los internautas que el tocino es velocidad, no es tolerable.

De hecho, la gente se fía cada vez menos del “oro parece”, pero aún así siempre hay algún incauto en las manos de estas grandes operadoras, cuyo único objetivo es obtener un beneficio rápido a costa del consumidor.

Sin embargo, y como en casi todo, la velocidad con la que usted pueda navegar desde su casa depende de muchos factores, entre ellos, la cercanía con el nodo de enlace. Juzguen ustedes mismos. Pero que nadie les haga tragar con ruedas de molino y, mucho menos, les hagan creer que la velocidad es prima hermana del tocino.